marketing olfativo

Los olores forman parte de nuestra vida diaria. En casa, en el trabajo, la calle, una persona… en todo momento. Muchas veces sin que nos demos cuenta. Y ahí es donde entra la magia de este artículo.

Estudios científicos han demostrado que los olores y aromas conectan directamente con el cerebro por el sistema límbico (la parte que genera las emociones) hasta el inconsciente. Igual fluyendo en nuestros estados de ánimo y decisiones.

Por eso hoy en día se investiga en gran medida invirtiendo tiempo y dinero en su uso dentro del sector comercial. La empresa y sus establecimientos. Conseguir asociar un aroma a una marca significa por lo tanto el éxito de este método. Aquí entra el Marketing Olfativo.

El cerebro es capaz de reconocer hasta 10000 olores a lo largo de su madurez. A diferencia de las 200 imágenes que guarda en su memoria. La memoria olfativa por ello representa una importante relación a considerar entre el cliente y la empresa.

A todo esto se le denomina marketing olfativo que a través de la aromatologia -ciencia que estudia los efectos de los olores dentro de la conducta y la mente,- buscan una relación donde sea el logotipo de la nueva era, detrás de la imagen. Menos duradera en la memoria  y con menos percepción.

Richard Axel y linda Buck (premio Nobel de medicina en 2004), la universidad de Rockefeller de nueva York son unos de tantos investigadores que han centrado sus estudios sobre la importancia de los olores y aromas en nuestra vida. Cómo afecta al cerebro, las emociones, los actos y decisiones. Por ejemplo: un olor se memoriza 7 veces más que lo que vemos y se tarda 10 años más en olvidar a diferencia de las imágenes.

Gracias a la ciencia se ha conseguido sintetizar casi todos los aromas posibles, incluso, muchos que no se encuentran en la naturaleza. Ejemplos: olores a pan, a flores, a brisa de mar, y algunos tan rocambolescos como tarde de verano.

Cuando se consigue crear un aroma definido, repetible, se le denomina a ODOTIPO. Y aquí es donde nace la estrategia para unirlo a una marca o producto en la que se sienta, a nuestra percepción, relacionado.

LA ESTRATEGIA

La empresa tiene dos grandes intereses en cuanto al aroma inicial. El primero, hacer sentir cómodo, acogedor o/y familiar al cliente. Dándole dirección a sus emociones para decidir mejor sobre su estrategia de compra. Ejemplos son cuando un olor a  flores en una tienda informática nos identifica con la naturaleza y mejora la respuesta con la poca vida que trasmite los aparatos tecnológicos.

El segundo interés es conseguir que él cliente cuando vuelva a recordar ese aroma lo identifique con la empresa, marca o producto. Haciendo de una compra, una experiencia.

Para llegar a este desarrollo olfativo hay tres técnicas de marketing, diferenciadas por su uso a la hora de identificar un ODOTIPO. Estás son:

  • Cuando el aroma es utilizado como identificación de la marca en concreto. Algo así como su DNI

 

  • Cuando el olor busca asociar el producto por una relación similar. Un ejemplo sería: olor a algún tipo de planta en un herbolario.

 

  • Cuando el aroma reproduce exactamente el olor del producto. Cómo el pan en una panadería.

 

Empresas reconocidas mundialmente conocido como Disney, Coca-Cola, Nike, el corte inglés, restaurantes famosos como Vips, dunkim Donuts, farmacias, zapaterías… son ejemplo de la dedicación que toman para encontrar su olorr corporativo.

Al final lo más importante es saber que el aroma no es solo un ambientador, se trata de despertar emociones, trazar nuevas experiencias en los clientes y ser compatible y genuina con la personalidad de la empresa.