Pegue la nariz profundamente en un libro viejo e inhale profundamente. Los bibliotecarios dicen que tienen “toques de hierba y vainilla”, entre otros olores.

El distintivo “olor a libro viejo” es tan amado entre algunos lectores que hay una empresa que lo parodia pretendiendo vender un aerosol artificial que hace que los lectores electrónicos huelan como los libros.
¿Cómo se explica esto? Como resultado, decenas de diferentes sustancias químicas que se emiten por el papel, encuadernación, tinta y pegamento que se descomponen con el tiempo.

Los químicos han realizado algunos diversos estudios para identificarlos. Han descubierto que se trata de unos compuestos que provienen de la descomposición de la lignina, un polímero que se encuentra en las paredes celulares vegetales, así como de papel. Al degradarse, se convierte en vainillina, un químico presente naturalmente en granos de vainilla, que le produce esos toques de vainilla.

Sin embargo, muchos otros compuestos también están involucrados: un estudio encontró que 15 compuestos orgánicos volátiles distintos se hallaron cuando se analizaron 72 libros antiguos, lo que sugiere que son los más comúnmente responsables del “olor a libro viejo.”

El punto de toda esta investigación es comprender el proceso de degradación del libro lo suficientemente bien como para que algún día, los bibliotecarios pueden determinar la edad de un libro, simplemente mediante el análisis de los compuestos que emiten. Recientemente, el profesor de química británica y blogger Andy Brunning , publicó sus estudios, destacando algunas de las principales conclusiones.