Funciones del olfato y su relación con el medio

La función principal de los sentidos, y en concreto del olfato, es reconocer el entorno, obtener información útil, y a continuación, activar una respuesta al estímulo.

Los olores nos comunican algo acerca del entorno. Comparado con las innumerables imágenes que absorbemos a diario, los olores son más contundentes. Influyen directamente en nuestra conducta atrayéndonos con olores agradables, ó rechazando el entorno en caso de malos olores ó desagradables.

En general, los olores se experimentan como positivos, negativos, o neutros. La reacción negativa desagradable produce una reacción de rechazo, por ejemplo, en un local con olores de sudor, cañerías, ó humedades. Una reacción positiva provoca una conducta que nos hace retener ó intensificar la sensación, es decir, permanecer más tiempo en el lugar, incluso llevarse un grato recuerdo del paso por el local. Un olor neutro, ó ausencia de olor, nos hace indiferentes al olor y a su entorno. Es por ello que desde la antiguedad, el ser humano siempre ha utilizado aromas para influir en la conducta. Pero es en la época moderna cuando el uso de los aromas se redujo prácticamente a la perfumería, dando mayor importancia a lo visual. En los últimos años, la tendencia es a crear sensaciones tanto visuales como aromáticas, estimulando varios sentidos a la vez.