Chocolate: rico, cremoso, delicioso, y… ¿bueno para las ventas? Según un nuevo estudio publicado en el Journal of Environmental Psychology , el olor a chocolate que fluye a través de las librerías incrementa los comportamientos “relacionados con la compra” en los clientes.

El estudio sobre marketing olfativo que se llevó a cabo en Bélgica (¡por supuesto!), Donde los investigadores canalizaron el olor del chocolate en una librería durante 10 días y observaron cómo el olor afectó a los clientes. Durante estos 10 días, los investigadores encontraron que los clientes eran dos veces más propensos a mirar múltiples libros con interés, y eran casi tres veces más propensos a interactuar con los empleados de la tienda y hacer preguntas. . Años atrás, en 2008, otro estudio había comprobado cómo al esconder en una tienda una vela con aroma a galleta aumentaban las compras impulsivas.

Sin embargo, los investigadores notaron una tendencia en lo que los clientes con olor a chocolate estaban interesados ​​pues los efectos más grandes se vieron en los clientes que leen las secciones de comida / bebida y romance de la librería, con un aumento de ventas del 40%, mientras que el olor parecía tener menos de un efecto en los clientes que navegan por secciones como novelas policiales o ficción histórica, con sólo un 22% de aumento de ventas.

Así, mientras cada día el consumidor tiene la vista más saturada, el olfato es un territorio casi virgen para seducir. Y aquí todo vale, siempre que activen las neuronas del placer adecuadas. Hace un año Dunkin’ Donuts lanzó en Corea del Sur una suculenta campaña de publicidad below the line (término profesional para esas acciones publicitarias que no van a los medios de comunicación convencionales como prensa, radio o televisión). Se trataba de esconder dispensadores de aroma a café recién hecho en diversos autobuses de línea que se activaban cada vez que sonaba un breve jingle de esa cadena de restaurantes. Sutil, rápido y casi inconsciente. La campaña fue un éxito: las visitas a los locales de Dunkin’ Donuts aumentaron en un 16% mientras que las ventas de café lo hicieron en un 29%.

Cualquiera que se haya adentrado alguna vez en Abercrombie & Fitch habrá experimentado la extraña sensación de felicidad provocada por el ambientador de la tienda. Extraño, intenso y fácilmente reconocible incluso en plena calle a muchos metros de distancia de la entrada. Antes incluso de que oír el estruendo discotequero de la tienda y, desde luego, mucho antes de animarse a entrar al valorar satisfactoriamente los pectorales de los modelos que dan la bienvenida. Un aroma dulzón que impregna cada prenda hasta acabar colándose en el armario del comprador. Y ahí está: cada vez que abres el cajón, huele a A&F. Y seguirá oliendo hasta que aquello pase por la lavadora. El resultado es que, sin darnos cuenta, nos engatusa cual troyano introducido silenciosamente en nuestro vestidor.

Mientras que este estudio se llevó a cabo en una librería, estos efectos están seguros de ser visto en otros negocios también. El chocolate sería una gran fragancia para las tiendas de dulces, tiendas de lencería y más. Por suerte, tenemos múltiples fragancias para elegir. Simplemente no te sorprendas si empiezan a preguntarte dónde está la comida!