“Un estudio publicado en la revista Nature Neuroscience, demuestra que en estado de hambre, el incremento de la ingesta de alimentos tras un atrayente olor a comida está unido a un receptor cannabinoide del tipo 1 del bulbo olfatorio, ha informado la universidad pública vasca.”

“Un grupo de investigadores, dirigido por el miembro del departamento de Neurociencias de la UPV-EHU, ha descubierto el mecanismo cerebral que une el olfato con el apetito en caso de hambre”

 

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